Prostitutas dominicanas prostitutas abolicionistas

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Europa Prostitución en Europa: AI aboga por despenalizar el trabajo sexual Amnistía Internacional ha resuelto promover la despenalización del trabajo sexual, lo cual ha provocado duras críticas, pero también aplausos entre organizaciones defensoras de los derechos de la mujer.

Primera fase europea de la lucha contra mafias migratorias La misión EUNavfor Med pretende actuar contra el modelo de negocio de estas redes ilegales, y su primera fase consiste en intercambiar información y patrullar en alta mar para detectar a los traficantes.

Irlanda se pronuncia sobre el aborto. También en Noruega, con el añadido de que ese país también persigue a aquellos que hacen turismo sexual. Otros países, como Finlandia, han apostado por un sistema híbrido: Los que defienden el modelo nórdico afirman que quien vende su cuerpo nunca lo hace libremente.

Que o lo elige, sino que se ve obligada a ello. Bien por las redes de trata o explotación sexual o bien empujada por la pobreza u otro tipo de desigualdad. Hoy, este nuevo abolicionismo se ha convertido en una parte importantísima de la política exterior sueca.

Wahlberg asegura que la ley ha funcionado: Desde que entró en vigor, unas 6. Eso sí, ninguno ha entrado en prisión. Para esquivar las rejas han pagado una multa de al menos un tercio de sus ingresos diarios durante dos meses. Este es también el argumento fundamental de aquellos que se oponen a la nueva ley francesa. Esta tampoco ha convencido a organizaciones sociales como Médicos del Mundo, que reclama que el abolicionismo lleva a las prostitutas a la clandestinidad y las deja a merced del cliente o de las mafias, y sostiene que la red prevista para ayudar a las mujeres a salir de la prostitución es demasiado precaria.

A la luz de las estadísticas, la detective Wahlberg tiene razón: Actualmente son menos de diez. Sin embargo, los burdeles y las aceras se encienden ahora en Internet. La ley obliga a los propietarios de los burdeles a pagar impuestos y la Seguridad Social de las prostitutas. Éstas, que deben tener una licencia municipal, tienen derecho a Seguridad Social y a cobrar el paro.

Son siempre las mismas personas, el apoyo es el del financiamiento internacional. Pagan profesionales, pagan publicistas, académicas. Se ha logrado que el 80 por ciento de los avisos de los diarios se hayan dejado de publicar. Sobre todo han logrado colaborar con la justicia, dando elementos a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas Protex o a otras partes de la justicia para detectar encubrimiento de prostíbulos y mostrar estos avisos como una forma de captación para la prostitución y la trata de personas.

Me parece tarea fundamental, que espero que haya continuidad. Hay un concepto muy importante que es que el primer contacto con las víctimas tiene que ser de las personas del equipo, asistente social y psicóloga, y no de las fuerzas de seguridad.

Aunque siempre existe el problema de que entran junto con las fuerzas de seguridad frente a la cual las mujeres tienen una enorme y justificada desconfiada entre otras cosas porque varios de ellos son clientes o personas que sostienen estos prostíbulos.

El hecho de que el primer contacto sea con ellas facilita un proceso de relación, es muy difícil ganarse la confianza. Se tomó como un eje para la lucha contra esas enfermedades a las personas en situación de prostitución y a partir de ahí se jerarquiza, se les da un lugar como trabajadoras sexuales.

Es un concepto de salud erróneo porque la transmisión de esas enfermedades no se hace pura y exclusivamente a través de la prostitución. Para eso ya hubo una presión previa de los primeros grupos que empezaron a denominarse trabajadoras sexuales. Esto lo estudió muy bien Richard Poulain.

Los varones siguen siendo los que tienen el dinero para hacer funcionar el sistema prostituyente y lo ponen ahí. Y el dinero corrompe, compra conciencias, compra profesionales que van haciendo todas políticas de justificación de la prostitución.

Que tiene que ver con las crisis económicas Todo este movimiento del norte de Africa, del Medio Oriente, hacia Europa tiene que ver también con las cuestiones de conflicto bélico. Entonces, pensemos en esos países que mencionaron. Toda esa gente que es tratada o traficada o libremente puede cambiar de situación de vida.

Ellos envían remesas a los países. Es una situación que no se banca. Entonces hay que darle un estatus legal. Si son trabajadoras, van a trabajar.

Entonces para que eso deje de ser mirado mal se trata de armar todo esto que legalice, que legitime, que le dé un viso de algo bueno para las mujeres y para la economía. Incluso pareciera que ahora ser progresista es estar a favor de la legalización. Desde el mundo del revés pasa a ser que los varones tienen derecho al libre acceso de los cuerpos de las mujeres. Porque nosotras sabemos, no nosotras las abolicionistas sino cualquier persona que tenga un interés en la historia de las mujeres, que la prostitución es una institución milenaria que a través de los milenios siempre sirvió para sojuzgar el cuerpo, la sexualidad y la vida de las mujeres.

Entonces una institución como ésa no puede convertirse de pronto en un derecho a ejercer la prostitución. En realidad yo creo que la posición protrabajo es una posición moralista porque es la posición de las mujeres entre las que van a estar al servicio de los varones como objeto y las mujeres que no van a estar en esa situación, las buenas. Es seguir manteniendo la moral patriarcal tradicional. También dicen que son posiciones antiguas, antisexo, en contra de la libertad sexual cuando en realidad es todo lo contrario porque la libertad sexual desde el punto de vista de las feministas la entendemos como la liberación de las mujeres pero es una liberación de todo, de la violencia, de estar sometidas a los varones, a la prostitución y a toda forma de opresión.

Esa es la moral que nosotras queremos. Es disociarse, separarse de su propio cuerpo, de no considerarlo tan valioso para sí como puede ser la mente, tener una integridad. Nosotros fuimos hijas de los Ir contra todos los estereotipos, en contra del sometimiento del ama de casa, la domesticación de la sexualidad heteronormativa y patriarcal de adentro de los hogares.

Estamos en contra de eso y del uso del cuerpo de las mujeres para la prostitución. Ni santas ni putas. Porque el dinero determina el momento en que van a tener que dejarse eyacular sobre su cuerpo.

Porque a un tipo se le ocurre porque tiene plata, no porque es su deseo. Es poder decidir tener amor entre mujeres, tener amor sin legalizaciones por parte del Estado, tener distintos y variados amores en distintos momentos de la vida.

Es una realización plena de los deseos pero esa realización no es ilimitada. Esto que se dice que la política antitrata criminaliza a las mujeres en prostitución no es así.

A quien se criminaliza es a los proxenetas, a los tratantes. Desde que se aplica la ley de trata hubo condenas y procesamiento a tratantes, a proxenetas, hay funcionarios, intendentes. Políticas de participación en programas con el Ministerio de Educación porque una inmensa cantidad de mujeres en prostitución no tienen la primaria. Eso suena mucho también. En cambio, por el lado regulacionista me he encontrado con que el argumento fuerte es un discurso insultante contra toda la que mantenga posturas contrarias.

Gracias a la publicación de mi libro he tenido ocasión de conocer a muchas personas, hombres y mujeres, que desde lo que se conoce como abolicionismo, trabajan y militan en asociaciones que a su vez trabajan directamente con prostitutas. Estos grupos trabajan activamente porque estas mujeres vean reconocidos sus derechos, uno de los cuales es prostituirse si esa es, por las razones que sean, su elección; aunque sí, se oponen a la regulación con argumentos razonables que todas las feministas deberíamos ser capaces de discutir.

La imagen del abolicionismo como un sector del feminismo moralmente conservador, que pretende criminalizar a las prostitutas, que no habla con ellas ni las respeta, es una imagen interesadamente sesgada y que no es cierta.

Es cierto que existe este abolicionismo que no ha cambiado su discurso en décadas y hace un flaco favor a su causa cuando se empeña en seguir centrando el debate en la cuestión del consentimiento, si es o no un trabajo o si la prostitución es siempre violencia. Esas no son las cuestiones fundamentales, a mi entender. Pero lo cierto es que ni las asociaciones que trabajan con prostitutas, ni muchas investigadoras o teóricas, siguen ya por ese camino. Cualquiera que haya hablado con prostitutas sabe que la prostitución puede ser elegida entre otras opciones; que dicha elección no siempre es producto de la violencia ni se mantiene con violencia, y que algunas personas que se dedican a dicha actividad la consideran su trabajo.

Estas mujeres merecen respeto y el pleno disfrute de sus derechos. Y dicho esto, ahora debemos pensar en la prostitución como institución política. Sabiendo esto vamos a debatir las consecuencias para las mujeres para las prostitutas y para las no prostitutas de la regulación, vamos a estudiar las consecuencias que ha tenido históricamente estas regulaciones, vamos a estudiar sin prejuicios las diferentes regulaciones que ya existen y también vamos a plantear alternativas a la legitimación de una institución creada por el patriarcado para contribuir a la dominación de las mujeres.

Y vamos a debatir también cómo mejorar las vidas de estas mujeres, cómo defender sus derechos, como luchar contra el estigma. La prostitución es una institución fundamental en el orden de género y, como tal, afecta a todas las mujeres por lo que como feministas es una cuestión que nos importa y nos tiene que importar.

Pero el debate, sea cual sea, tiene que hacerse con ellas, por supuesto, con las mujeres que se dedican o que se han dedicado a esta actividad. El regulacionismo nos acusa de no escuchar a las prostitutas, lo cual tampoco es verdad, como he tenido ocasión de comprobar en este año. Aunque es cierto que cada sector del debate tiende a ignorar las voces de aquellas prostitutas que no les dan la razón, lo cierto es que es una gran parte del sector abolicionista ha ido variando y matizando su postura inicial desde la defensa de la criminalización de la actividad hasta las posturas actuales de no intervención legal en la propia transacción económica aunque sí en la cultura de la prostitución ; este cambio de postura se ha producido debido en gran medida al trabajo con prostitutas que no quieren abandonar su actividad.

El regulacionismo no quiere escuchar a ninguna prostituta que no diga lo que quieren escuchar y desprecia así muchas experiencias de sufrimiento.

Pues al parecer sólo si éstas dicen lo que las regulacionistas quieren oír porque si son mujeres que manifiestan haber sido raptadas, violadas, torturadas, golpeadas y obligadas a prostituirse contra su voluntad, entonces el regulacionismo suele manifestar cierto desdén hacia estos testimonios; hace lo posible por minimizarlos. Fue muy importante para mí conocer a activistas prostitutas fuertemente contrarias a cualquier regulación con argumentos ofrecidos desde su experiencia y que tampoco escucha el regulacionismo.

Obviamente sí, pero a todas. Deberíamos debatir también sobre el papel que juega la mega industria de la prostitución en el capitalismo global; sobre qué significa que la mercantilización de todo haya llegado plenamente al cuerpo:

prostitutas dominicanas prostitutas abolicionistas Ninguna mujer nace para puta. La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México. COM has chosen Español as your language setting. Varios aspectos de nuestra investigación han contribuido a una crítica de la estigmatización buscando visibilizar sus efectos en la vida cotidiana de quienes hacen sexo comercial Morcillo, ; Siglo XXI de España.

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