Prostitutas en club mujere prosti

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Es como un control de alcoholemia", me aseguró el gerente. Desde , la prostitución no es un delito en España y, desde , en Cataluña existen licencias que regulan los locales donde se puede ejercer la prostitución. Insatisfecha con la explicación sobre la legalidad o no del negocio que no me acababa de quedar clara contacté con José Antonio Nin, portavoz de la Policía Nacional en Cataluña. Las españolas que la ejercen libremente y se encuentran con esto tampoco suelen denunciar porque también suelen vivir situaciones de necesidad", reconoció.

La línea de la coacción es muy fina, y eso sí es delito ", añadió el agente. Cuando terminó de impresionarme, me invitó esa misma noche al club e insistió varias veces: No te preocupes, yo te enseñaré". Colgué con la promesa de darle una respuesta pronto y, tal vez, un café de por medio para conocernos mejor y terminar de disipar mis miedos aunque, eso sí, sin compromiso. Al día siguiente, M. Promesas millonarias que deambulaban en un ambiguo baile entre la legalidad y el proxenetismo.

Yo, de momento y para siempre, dejé de contestar. Y con ese saltito, se cae en La Jonquera. Cada día cruzan la frontera centenares de franceses para ir con prostitutas sin temor a ser multados. Los fines de semana, incluso, llegan autocares organizados, igual que viajes del Imserso.

Acaban de cumplirse cinco años de la colocación de un coche bomba en la puerta del Paradise, ese puticlub cuya foto ilustra La Jonquera en Google. Cada año mueve cientos de millones de euros. Una prostituta conversa con un mosso d'esquadra en La Jonquera. Ni rastro de la española. En las calles, sin embargo, ahora reina el mestizaje: La prostitución tiene bastante que ver con esta nueva fisonomía.

Ni rastro de la española Foto: Para entender por qué La Jonquera es algo así como el paraíso de la prostitución para los franceses, hay que valorar varios factores.

Eso ha provocado que históricamente haya sido considerada una de las capitales europeas del contrabando. Nadie controla el paso desde , cuando se suprimieron las fronteras. Los franceses siguen viniendo a hacer sus comprar a este lado de la raya. Control fronterizo de la Policía Nacional, abandonado desde Foto: Un ejemplo es el tabaco. Un paquete de Marlboro en Francia cuesta 7 euros. En España no llega a 5. Lo mismo pasa con los hipermercados y grandes almacenes.

Los franceses llegan, cargan, pagan y se van. Como en la época del contrabando, pero sin controles en la frontera. La Jonquera es un nudo de transportes y la principal vía de acceso a España. El lugar en el que circulan y pernoctan la mayor parte de los camiones que van o vuelven de Europa. El sector del transporte, aunque suene a tópico, siempre ha sido el principal consumidor de sexo en ruta.

Ahora se ha socializado. Los viernes es habitual ver a grandes grupos de franceses de excursión en los burdeles fronterizos. Y es que el fenómeno de la prostitución en La Jonquera es tan vasto, que hasta en Estados Unidos le prestan atención y le dedican reportajes. La oferta en España es casi inacabable. Y si el consumidor principal es francés El dato del censo de 3.

Sobre todo en verano, la época fuerte de la prostitución en la comarca. Otra categoría eran los solitarios, raritos que normalmente pagan mucho dinero para salir del club e ir a su casa o a un hotel. En esas ocasiones sentí mucho miedo, vi la muerte de frente. Al menos dos chicas no volvieron después de alguna de estas salidas. A veces pienso en ellas y me pregunto qué les pasó.

La vida de las mujeres vale menos, pero la vida de una prostituta mucho menos. No somos de nadie y somos de todos, así que no importa. Después vi una oportunidad y la aproveché. Le pedí a un cliente joven que me llevara a su casa unos días para descansar y buscar trabajo, y aceptó. Le venía bien porque así iba a tener sexo gratis. A los dos días encontré un anuncio en el periódico para un trabajo de camarera. Llamé, fui a la entrevista y empecé al día siguiente. Todo me resultaba extraño.

La luz del día, la gente, las voces de las personas, las risas. Tuve que readaptarme a la vida normal después de cinco años de vivir bajo las luces rojas de neón. Con aquel chico acabé muy mal, con orden de alejamiento por amenazas de muerte y persecución. Después de eso empezó mi renacer como persona. Mis heridas emocionales han sido muy profundas pero poco a poco he conseguido avanzar y curarme.

El feminismo -y en concreto la plataforma Feminicidio. Ahora veo a los clientes desde fuera, veo sus vidas, sus realidades. Me suelo topar a menudo con hombres que un día me pagaron para tener mi cuerpo. Pero las otras mujeres solo ven hombres, amigos, hermanos, vecinos, hijos… Nunca ven puteros. Porque ellos se encargan de crear una realidad oculta.

prostitutas en club mujere prosti Las espoleó para amenazar con una huelga y lideró las protestas. Un barco en el que se celebraba una fiesta de graduación chocó con otro en New Jersey. Por mucho que me hubiese acostado con un montón de hombres, aquello era diferente. Es el caso de una prostituta australiana que durante años, por miedo a dejar de ser heterosexual, se negó a acostarse con personas de su mismo sexo. En todos los clubes ponen las mismas condiciones". Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales. Tiene unos cajeros propios en el interior.

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