Categorias prostitutas prostitución y feminismo

categorias prostitutas prostitución y feminismo

Estas definiciones hacen alusión al lugar que ocupa la puta en el imaginario sexual dominante. La puta representa por excelencia una de las fantasías masculinas al uso: Fantasía que resulta a la vez excitante cualquiera puede gozar de sus favores e intolerable no se acepta que no sea poseída por alguno en particular. Las propias definiciones, así como el imaginario y los mitos en los que se sustentan éstas, oscurecen y deforman lo que ocurre en la realidad y son un elemento importante del control social sobre las prostitutas y, por extensión, sobre la sexualidad femenina en su conjunto.

Se recoge así el sentido de lo que va a ser el estigma de puta, aplicado no sólo a quien trabaja en la industria del sexo, sino para juzgar a las mujeres que no son como las leyes patriarcales establecen. De hecho, esta definición se contradice con la actividad real de las trabajadoras sexuales: En el imaginario colectivo, reproducido frecuentemente por los medios de comunicación, a las prostitutas se les atribuyen fundamentalmente tres identidades que se superponen muchas veces.

Esta identidad es reforzada muchas veces por los Gobiernos, estatales o locales, que criminalizan la prostitución de calle a través de leyes o normativas en las que las prostitutas aparecen como las causantes de la degradación de determinados barrios en las grandes ciudades. Un ejemplo de estas políticas lo tenemos en Francia, donde en el año se aprobó una ley contra la inseguridad ciudadana en la que se prohibía la prostitución de calle. También se han sentido tentados por estas políticas los Ayuntamientos de Madrid, Barcelona y Valencia.

En general, en el imaginario sexual la prostitución no existe como trabajo. Es curioso ver cómo en el Diccionario de Uso existen numerosos sinónimos de la palabra prostituta pero ninguno de ellos hace referencia a desempeñar un trabajo.

La puta es una categoría particular de mujer que queda diferenciada y apartada del resto de mujeres. Este estigma es uno de los pilares de la ideología patriarcal: Entre otras razones porque este estigma no afecta sólo a las putas, sino que recae también sobre las lesbianas, las promiscuas, las transexuales, las que les gusta el sadomasoquismo consensuado Su estigmatización y la condena moral que recae sobre ellas son la expresión del castigo con el que la sociedad responde a la trasgresión de estos mandatos sexuales.

Desde el punto de vista de la construcción de los géneros, si la masculinidad se construye sobre el rechazo de la homosexualidad así, la prohibición de las muestras de afecto entre hombres es un elemento central en la adquisición del estatus de hombre , la feminidad, y particularmente el prototipo de sexualidad femenina, se construye bajo la amenaza de ser considerada una puta.

Las ideas dominantes ligan el placer al peligro. Socialmente se sigue esperando que las mujeres tengamos una sexualidad menos explícita que los hombres. El proceso de estigmatización que sufren las trabajadoras sexuales hace que se las considere especialmente viciosas, perversas, trastornadas o enfermas. El estigma de puta lleva a que toda su vida sea valorada bajo este prisma: Violan dos reglas sagradas: Pero se diría que lo que se castiga en las prostitutas no es tanto el que mantengan relaciones sexuales sino que cobren por ello.

El sexo con hombres como trabajo implica un recorte a la entrega ilimitada que se presupone que las mujeres deben tener en las relaciones heterosexuales. Esta invisibilización impide que podamos ver su trasgresión de los mandatos patriarcales. El género es un elemento central: A través de la victimización, que presupone que todas ellas son esclavas sexuales, se les niega su poder decisión y de autonomía. El estigma de puta se utiliza así para justificar también la represión, la exclusión, el maltrato y la marginación de los inmigrantes.

Las políticas institucionales y las exigencias de la patronal, en concreto de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne ANELA , de establecer controles sanitarios obligatorios para las prostitutas con el fin de garantizar la salud de los clientes, refuerzan el estigma y la frontera que las separa del resto de la población supuestamente sana.

Los lugares que la puta ocupa en el imaginario colectivo, así como el estigma que recae sobre todas las trabajadoras sexuales, son interiorizados también por ellas mismas. Las propuestas abolicionistas refuerzan también el estigma al presentar a las prostitutas como mujeres sin voluntad para poder enfrentarse a los problemas y necesitadas de una protección estatal especial.

Hoy, las discusiones que se dan en el feminismo entre las posiciones abolicionistas y las de quienes defendemos su condición de trabajadoras sexuales con derechos parecen el eco de las discusiones de finales del siglo XIX sobre la pureza moral y la prostitución. De hecho, en sentido metafórico también se podría decir que el trabajo en cadena es esclavitud o que la sexualidad entendida como débito conyugal por algunas mujeres casadas es prostitución.

Estas mujeres sí que son esclavas y posesiones de las mafias. Y las medidas que hay que tomar ante estas situaciones nada tienen que ver con las políticas que hay que aprobar para dignificar las condiciones de trabajo y aportar mayor seguridad al resto de prostitutas. Las reflexiones y propuestas abolicionistas no hacen distinciones entre las diferentes formas en las que se puede ejercer la prostitución: Hace unos años leí por casualidad un artículo de Fernando Noy en Las 12, donde hablaba de una tal Ruth Mary Kelly con la que había compartido aventuras en la década del setenta.

La describía como una prostituta de mediana edad, atrevida, arrolladora, pionera del placer y especialista en organizar orgías con los marineros que arribaban al puerto de Buenos Aires en aquel entonces.

La googlié y sólo encontré una referencia de un libro editado a principios de los setenta, en el cual el escritor tucumano Julio Ardiles Gray había levantado sus memorias. Allí se dice lo siguiente: Para ese entonces yo ya estaba lo suficientemente confundida y me preguntaba quién habría sido Kelly en verdad: Porque su identificación como trabajadora sexual, ya en las décadas del setenta y ochenta, cuestiona cierta genealogía del feminismo y habla de los esfuerzos del feminismo hegemónico abolicionista por borrar la filiación que une a las trabajadoras sexuales con este movimiento, desde la segunda ola.

Es decir, hacer visibles las operaciones de los complejos y cambiantes procesos discursivos por las cuales las identidades se adscriben, se resisten o se aceptan. Desde este prisma podemos ver que la emergencia del discurso del trabajo sexual tuvo como una de sus condiciones de posibilidad al propio movimiento feminista.

Lo inventó Carol Leigh , prostituta y feminista estadounidense, en la década del ochenta. Lo que preocupaba a Carol Leigh al momento de inventar este término era cómo podía estar en igualdad frente a otras mujeres en el movimiento feminista, cuando estaba siendo cosificada, descripta sólo como algo para usar, y cuando se oscurecía su rol como agente en esa transacción.

Categorias prostitutas prostitución y feminismo -

Lo fundó un proxeneta que se llama Douglas Fox, quien tiene abiertamente una agencia de escorts. En cambio, varios países han adoptado el modelo sueco, que ahora es llamado nórdico. No obstante, cuando se habla en sentido figurado se aplica a ejemplos con sujeto masculino y hace referencia a la honradez, aplicada al terreno profesional. Pero prostitutas baratas en jerez prostitutas beasain supone una desvalorización que se extiende a toda la vida de la mujer que queda así subsumida en la categoría de prostituta. Ammar forma parte de ese proceso, abierto en nuestro continente a partir de la creación de la Red de trabajadoras sexuales de América Latina y el Caribe en La ley se dio en un momento en que Suecia no tenía una industria de sexo fuerte y organizada. La gravedad de los síntomas del TEPT estaba fuertemente asociada a la cantidad y tipos de violencia física y sexual experimentados a lo largo de sus vidas. Fue precisamente en Estocolmo donde conocí a Kajsa Ekis Ekman, una periodista, escritora y activista sueca de 37 años que lleva 12 de ellos investigando la prostitución en toda Europa. Porque sin duda existen clientes que van en ese plan, como existen personas en otros campos de la vida que porque pagan se creen con derecho a humillar a quien les ofrece un servicio, pero afortunadamente eso no es generalizable. categorias prostitutas prostitución y feminismo

0 thoughts on “Categorias prostitutas prostitución y feminismo”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *